Mchona Kasi

Mchona Kasi pertenece a los llamados Carroñeros, gules en los que queda muy poco de la persona que fueron.

Fue encontrado por la tribu casi muerto después de un enfrentamiento en las montañas. Nadie sabe quién era ni a qué bando pertenecía. Cuando despertó tras los rituales de Tinnhak, apenas conservaba lenguaje y parecía responder únicamente al hambre y a determinados sonidos utilizados por los gules para comunicarse.

Es rápido, resistente y extraordinariamente paciente. Puede permanecer inmóvil durante largos periodos antes de abalanzarse de repente sobre una presa, una cualidad que Buibui considera mucho más valiosa que la fuerza de los Quebrantahuesos.

Sus garras envenenadas son obra de Nyoka, que descubrió muy pronto que los Carroñeros no tenían ningún problema en utilizar sustancias que matarían accidentalmente a un combatiente humano.

Mchona ha desarrollado una curiosa costumbre: recoge pequeños objetos de sus víctimas y los acumula en los lugares donde duerme. Botones, casquillos, medallas, dientes y monedas forman auténticos montones.

Mun asegura que algún día aprenderá a jugar a las cartas.

Nadie sabe si está bromeando.