Barón Malefique

Nacido en Cuba como Esteban de la Caridad Montalvo, creció escuchando una misma historia hasta convertirla en obsesión: la derrota y captura de su abuelo, un poderoso brujo vudú que había pretendido expulsar a los españoles de la isla utilizando muertos revividos y otras artes prohibidas. El responsable de aquella humillación familiar había sido un entonces joven cabo llamado Enrique Martínez Albadalejo. Para Esteban, España y Albadalejo terminaron siendo dos nombres para una misma deuda de sangre.

Convencido de que su abuelo no había estado equivocado, sino que simplemente había intentado realizar su obra antes de estar preparado, Esteban abandonó Cuba y recorrió África buscando las raíces más antiguas de aquellas prácticas. Durante el viaje acumuló conocimientos, reliquias y seguidores, abandonando poco a poco su antiguo nombre hasta convertirse en el Barón Malefique.

Su llegada al Rif dio finalmente forma a su proyecto. La guerra contra España ofrecía el caos perfecto para repetir el sueño de su abuelo: establecer un territorio gobernado mediante la magia, el miedo y las antiguas fuerzas. Su alianza con Tinnhak Taarnher le proporcionó además aquello que nunca tuvo su antepasado: todo un ejército de criaturas sobrenaturales.

Malefique trata a los tres Mchawi como aliados y consejeros, nunca como sirvientes. Con Tinnhak mantiene una relación todavía más delicada. Sabe perfectamente que la Reina Gul no le obedece y ella sabe que Malefique pretende mucho más que liberar el Rif. Ambos se necesitan y ambos sospechan que, algún día, su alianza tendrá que ponerse a prueba.