Meng Tonga

Meng Tonga nunca fue humano.
Entre los secretos que guarda Tinnhak Taarnher existe un antiguo ritual mediante el cual puede engendrar nuevas criaturas para su tribu. No se trata de revivir un cadáver ni de transformar a un hombre, como ocurre con otros gules. Los seres creados mediante este proceso nacen ya como gules, formados por la magia, la carne y los poderes oscuros que domina la Reina Gul.
Los mayores y más terribles de ellos reciben entre Los Devotos el nombre de Quebrantahuesos.
Meng Tonga fue uno de los primeros nacidos de esta forma. Desde el momento en que abrió los ojos mostró un desarrollo monstruoso. Su cuerpo creció rápidamente hasta alcanzar unas proporciones imposibles para un hombre, mientras sus huesos y músculos adquirían una resistencia extraordinaria. No conserva recuerdos de otra existencia porque jamás la tuvo: Tinnhak es literalmente su creadora y la tribu constituye todo el mundo que ha conocido.
Su inteligencia es limitada y sus necesidades sencillas. Come, duerme y combate cuando su reina así lo desea. Cuando Tinnhak lo dirige contra un enemigo, Meng avanza hasta alcanzarlo sin importar los disparos o las heridas que reciba. Sus enormes manos pueden quebrar un cuerpo con la misma facilidad con que otro hombre partiría una rama.
Mchawi Mun ha descubierto que puede calmarlo mediante determinados sonidos, gestos y, sobre todo, comida. Desde entonces mantiene con él una relación que Mun describe como amistad y que los demás consideran una temeridad.
Buibui asegura que tarde o temprano Meng confundirá a Mun con la cena.
Mun sostiene que un Quebrantahuesos jamás se comería a alguien que le cae bien.
Nadie tiene demasiado interés en comprobar cuál de los dos está en lo cierto..