Ngubu Imara

Su cuerpo está cubierto de cicatrices provocadas por disparos, cuchilladas y heridas que habrían matado varias veces a un hombre normal. Algunas pertenecen a su vida anterior; otras son recuerdos de encuentros posteriores con soldados españoles, rifeños e incluso otros gules.
Ngubu parece sentir el dolor, pero simplemente no le concede demasiada importancia.
Dentro de la tribu cumple una función sencilla: cuando algo debe ser detenido, es él quien se coloca delante. Puede sujetar a una víctima mientras otros gules la despedazan o impedir que un enemigo atraviese un paso estrecho aunque reciba numerosos impactos.
Nyoka siente especial interés por su capacidad para soportar venenos y sustancias tóxicas, y ha utilizado a Ngubu para probar preparados que ningún ser humano aceptaría voluntariamente. Tinnhak lo permite siempre que el Carroñero sea alimentado después.
Ngubu ha aprendido rápidamente esa parte del trato.
Por ello, cuando ve aparecer a Nyoka con uno de sus pequeños frascos, suele sentarse pacientemente y esperar.
Es probablemente la relación científica más extraña de todos Los Devotos.