Dhar Kbir

Nadie conoce el verdadero nombre de Dhar Kbir, y quienes aseguran conocerlo suelen ofrecer versiones diferentes. Para unos fue soldado; para otros contrabandista, bandido o cazador de recompensas. Incluso circula la historia de que durante varios años trabajó para los españoles, aunque repetirla delante de él es una excelente manera de descubrir hasta qué distancia puede alcanzar un hombre con un sable.

Habla poco y observa mucho. Tiene la inquietante costumbre de permanecer inmóvil durante horas contemplando un camino, una habitación o un cadáver y después señalar un detalle que todos los demás habían pasado por alto. Rastros, marcas sobre una pared, símbolos, mapas o mensajes aparentemente incomprensibles parecen tener para él un significado evidente. Cuando le preguntan cómo ha llegado a determinada conclusión suele limitarse a encogerse de hombros.

Es probablemente uno de los hombres más peligrosos de la partida de la Hamsa. Rápido, audaz y extraordinariamente difícil de intimidar, Dhar Kbir parece sentirse más cómodo cuando alguien intenta matarlo. Maneja con igual soltura el rifle y el sable de caballería y posee la desagradable habilidad de seguir avanzando cuando cualquier hombre razonable habría decidido buscar cobertura.

No siente demasiado interés por la religión ni por las discusiones sobre antiguos demonios. Su respuesta habitual ante cualquier criatura sobrenatural consiste en preguntar dónde tiene la cabeza y si una bala puede atravesarla. Esta actitud desespera a Hassan Amsaouek y provoca interminables reproches de Kadím.

Fue Jeriro quien recomendó su incorporación a la Hamsa. Ambos habían combatido juntos tiempo atrás y Jeriro aseguró ante el consejo que, si Dhar Kbir decía que cubriría tu espalda, podías olvidarte de ella y concentrarte en lo que tuvieras delante.

Sayf todavía no sabe si Dhar Kbir cree realmente en su Baraka. Dhar Kbir tampoco se ha molestado en aclarárselo. Por ahora le basta con saber que allí donde va el hombre de la espada siempre parece haber enemigos dignos de ser cazados.