Kadim Abdullah

Imán de Fez. Uno de los hombres más ilustrados del norte de Marruecos. Teólogo sufista, ha estado en los últimos años inmerso en los estudios del misticismo marroquí.

Descendiente del último Imán del Reino Nazarí de Granada, Abu 'Abd Allah ibn al-Faradis, dicen que guarda alguna poderosa reliquia sagrada del glorioso pasado Nazarí.

No tiene piedad con los infieles y es conocido por su fanatismo en la aplicación de la sharía. Kadim acusó de negligente publicamente al sultán por no cumplir con el Salat, a pesar del intento de soborno del sultán, un gran error, que rápidamente se volvió en su contra, Kadim fue acusado por el sultán de incitar revueltas en su contra, de propagar falsas creencias ajenas al islam y de ser un mal musulmán. El Imán se vio forzado a abandonar Fez de forma amarga mientras sus antiguos fieles le increparon y escapó al Rif, lejos del control del sultán.

Tras reunirse con Sayf, decidió unirse a la Hamsa y descubrir si aquello que le contó, leído también en viejos libros y escuchado por los más viejos cuentacuentos era verdad. Le gusta arengar a la Hamsa con sus bastos conocimientos del Corán.

Mantiene una relación tensa con la Daya Hakima, la joven, si bien dista mucho de cumplir con los cinco pilares, es de gran utilidad para la Hamsa en los momentos determinantes. Cuando Kadím a intentado acusar a Hakima de incumplir con algún precepto del Islam, ha sufrido un extraño lapsus durante unas horas y ha terminado olvidando las faltas de ella. Respeta a Hakima, quien a pesar de su corta edad, en su ausencia se encarga de arengar a la Hamsa con versos sacados de los ancestrales secretos del Rif que sólo el viento y las arenas recuerdan.