Yusuf Cohen

Desde pequeño pasaba las noches embobado mirando a las estrellas y eso le despertó un especial interés por las ciencias. Se sentía diferente a sus compañeros de escuela coránicas en Tetuán, lo que le hizo encerrarse en los libros como sus mejores amigos.

Siempre intentó ocultar que era judío, pero despertó las sospechas cuando, a pesar de ser un tuercebotas, ganaba a los otros niños en época de Ramadán al nuevo juego de moda, el fútbol.

Tuvo grandes maestros y se hizo galeno y astrofísico de renombre, confiando en que los conocimientos le reportarían respeto.

Atendió a Raisuni de sus dolencias, quien le otorgó una espingarda honorífica, aunque al no ser éste un buen paciente cumplidor de sus prescripciones, su salud no mejoró. Temiendo posibles represalias, no le quedó más opción que unirse a la Hamsa, donde además podrá continuar sus estudios.